Jóvenes y escritores… (o escritores y jóvenes)


Texto y fotografías de David García

Sí, escriben, publican, venden libros y no han cumplido los 36 años. Es hora de desempolvar la estantería y apuntarte los nombres que aquí te proponemos. Los escritores del siglo XXI ya han llegado, y no están dispuestos a tener que peinar canas para ser leídos. Y, mientras, se dejan fotografiar en ese “sitio especial” de su ciudad, Madrid, que todos tienen.

Con sólo una novela, Irene Zoe Alameda (Madrid, 1974) es un referente a tener muy en cuenta dentro de las letras españolas. A pesar de reconocer que su visión está alejada de la forma actual de entender la literatura, Sueños itinerantes (Editorial Seix Barral) ha sido acogida de forma entusiasta por crítica y público. Y si encima se compara su forma de escribir con la de James Joyce, como han hecho algunos, su nombre es sinónimo de buena literatura, de la que permanece más allá de modas y tiempos.

Para Irene Zoe, el lector no debe ser un objeto pasivo, sino que debe implicarse en el libro y descubrir a través de sus páginas una nueva manera de mirar al mundo. Según ella, “una palabra vale más que mil imágenes”, y con semejante valor debe ser utilizada a la hora de escribir. Su vida son las letras, las palabras, ya sea como escritora, profesora de literatura o investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

No sabemos si la Plaza de Castilla será un buen lugar para ubicar su próxima novela, pero aquí nos ha traído, a un lugar de paso, de encrucijada de caminos que van y vienen.

Ernesto Pérez Zúñiga (Madrid, 1971) ya lleva tiempo pisando fuerte en el panorama literario español con varias obras publicadas en prosa y poesía. Pero ahora, con la novela El segundo círculo (Editorial Algaida), recientemente publicada y ganadora del XVI Premio Internacional de Novela Luis Berenguer, puede llegarle la consagración definitiva. Un texto que nos habla del deseo, de los cumplidos y los frustrados, del mundo de los vivos y los muertos, todo ello ambientado en un pueblo que sufre el choque de la llegada del mundo urbano a sus puertas.

Pérez Zúñiga ha pasado media vida en Andalucía, primero estudiando y después como profesor. En una etapa de ruptura con todo lo anterior, regresó a Madrid, donde ahora vive. Pasa la mayor parte de su tiempo de trabajo en pleno Rastro, asomado a esas Galerías Piquer por las que casi todos hemos caminado en alguna ocasión.

Santiago Pajares (Madrid, 1976), como muchos otros escritores de esta nueva generación, viene del mundo cinematográfico. El guión y la dirección de varios cortos han sido su piedra de toque como narrador de historias, cuyos magníficos frutos son ya evidentes en su segunda novela, La mitad de uno (Editorial Tabla Rasa). Una obra que juega con la realidad y la ficción, donde su protagonista, sumergido en una anodina y frustrante existencia, comienza a soñar en una vida que no es la suya y en un hombre feliz que no es él. Así, las vidas y los sueños de ambos se van confundiendo en una historia de estructura original y final sorprendente.

Tal como nos confiesa, cuando se trata de transmitir sensaciones prefiere escribir un libro. Y cuando, en cambio, le preocupa más enseñar y mostrar cosas, se decanta por elaborar un guión. Y ese último guión que ha dirigido, nos llevó al Parque Tierno Galván y al Planetario de Madrid, lugar donde lo rodó y lugar que nos sirvió para intercambiar palabras e imágenes.

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