El Naán en Galileo Galilei (Madrid)


Texto de Reyes Muñoz
Fotografía cortesía de Yo soy Comunicación

Nos ponemos en situación. Tabanera de Cerrato es un pueblo palentino de menos de 140 habitantes. Hace poco hablamos de la comarca del Cerrato con Cristian, de los Sharon Bates, porque habían grabado por allí sus percusiones en un disco en el que colaboraba Juanma Latorre, de Vetusta Morla. Y precisamente de Tabanera de Cerrato son El Naán, la banda que acompañó a Vetusta Morla en su gira por Cable a tierra, un disco cosido por el hilo de la música tradicional.

Todo cuadra, porque según nos cuentan desde El Naán: «La conexión con Vetusta Morla fue en el estudio dónde Juanma estaba grabando unas percusiones ibéricas y el técnico propuso llamar a Adal Pumarabín, el percusionista de El Naán, y desde ahí se produjo el encuentro».

Hemos notado lo folclórico en muchos discos y la conclusión es que en el confinamiento, los músicos tuvieron tiempo para escuchar, para investigar, para empaparse de sonidos que les inspirarían. Este no es el caso de El Naán, con una larguísima e innovadora trayectoria y muchos años de investigación a sus espaldas. No hacen folk, solo, ni hacen poesía, ni poesía sonora, ellos hacen otra cosa: «Hemos llamado a nuestro concepto musical ‘música afroibéica’, en referencia de las tres orillas, del norte de África, América y la Península Ibérica y el trajín cultural que a lo largo de siglos ha circulado y fomentando el folclore y la música de raíz.  Tenemos también el componente poético y literario, ya que damos mucha importancia a crear un relato, sobre todo del mundo rural, y crear nuevas letras con un lenguaje actual, pero bebiendo de la lírica tradicional, rescatando versos o interpretándolas».

«Nuestro encuentro con Vetusta Morla ha sido una relación de aprendizaje mutuo, porque las dos bandas llevan mucho tiempo en el mundo de la música. Cada una en su lugar y su entorno, pero ha sido bastante interesante para ambos. Para El Naán supuso entrar en los grandes conciertos de gran formato».

Debemos decir que las provincias de Palencia y Valladolid son plazas muy melómanas, en las que la música forma parte de la vida de la gente. No en vano, uno de los festivales que más ha crecido en los últimos años es el Palencia Sonora. Al mismo tiempo, son plazas extremadamente difíciles para los artistas: Raro es el año que no hay polémica en Valladolid por la elección de los grupos que tocarán en las fiestas. Dicho esto, en 2017 los Naán tocaron en la Plaza Mayor de Palencia, donde han actuado artistas como Mari Trini o Carlos Cano: «Ese concierto en la Plaza de Palencia fue muy bonito y muy interesante, porque es diferente tocar delante de tu gente. Nuestra mirada para el próximo año está en acceder a festivales, como Pirineos Sur, Etno Sur, la Mar de Músicas o Sonorama y en otros festivales que no son del ámbito folk y, por supuesto, estaremos encantados de estar en el próximo Salón de Palencia». Podéis intuir que el otro gran espacio palentino es el Salón, donde tienen lugar los conciertos que se prevén multitudinarios. Por ejemplo, este año Omar Montes desbordó el espacio con más de 14.000 asistentes.

«Seguimos viviendo en Tabanera de Cerrato donde las interacciones sociales son bastante escasas, puesto que no nos encontramos por los garitos de moda con músicos, productores o periodistas, sino que vivimos en un mundo muy lejano y la dimensión de triunfo no la sentimos, pero es muy agradable que reconozcan nuestro trabajo en tu territorio y fuera».

Hablar de Tabanera de Cerrato en el primer párrafo de este artículo no es casualidad. Los expertos aseguran que en dos décadas desaparecerán un 25% de los pueblos de España. Las acciones políticas que deberían preservar la riqueza rural, tienden a lo contrario. Los pueblos deberían ser especies protegidas y sin embargo, los servicios públicos se adosan al número de personas que están empadronadas en una comarca. La merma constante de servicios públicos termina por hacer inhabitables multitud de localidades: la gente mayor se muere y la joven se marcha. Solo aquellas comunidades que logran autogestionarse económicamente, se salvan. Y resulta alucinante descubrir como aquellas que ponen en valor su cultura, son las que tienen más puntos para asegurar su pervivencia.

Y es aquí cuando hablamos del concierto que tendrá lugar en Galileo Galilei en Madrid el 1 de octubre.

Los que vayan van a recordar toda su vida la experiencia en la que te sumerges con El Naán, que prometen un concierto-ritual con folk, jazz, rock, música étnica, poesía y  sonidos atávicos.  Pero además, es  que detrás de esta actuación hay mucho más. Hay un intento de recaudación de fondos para Tabanera de Cerrato: «ese día comienza la campaña para recuperar el espacio La Sala del Baile en Tabanera de Cerrato, un lugar muy mágico y cargado de recuerdos, que servirá como sala de ensayos, estudio de grabación, residencia para artistas y laboratorio musical y dónde, además, se ofrecerá una programación establemente de conciertos, encuentros musicales y actividades culturales». Y continúan «Este espacio servirá para ofrecer las actividades formativas de la Universidad Rural, acogerá los estudios de la emisora de radio K Jabalí y contará con locales para los diversos proyectos culturales y artísticos que podrán disfrutar los habitantes de Tabanera de Cerrato y de las poblaciones cercanas».

Además: «El concierto en Madrid será especial ya que primero vamos a estrenar en directo la canción ‘Una brizna de sangre’ que pertenece a la banda sonora del documental Comuneros. Castora Henzque aporta la parte electrónica de la canción, con un sonido nuevo y experimental que se funde con los sonidos ancestrales. Esta canción se presentará a los Premios Goya, donde El Naán podría optar a la Mejor Canción Original, y Mejor Banda Sonora de 2022».

El futuro de El Naán

«A partir de ahora nos queda mucho por hacer. Queremos grabar algún videoclip y empezar a tener un ritmo más constante de conciertos y seguir tocando para acceder  a nuevos espacios y nuevos públicos». En este punto ya sabemos que El Naán es mucho más que un grupo de música que lucha por hacerse escuchar, llenar conciertos o lograr muchas escuchas de sus temas. De la mano de Juanma Latorre, de Vetusta Morla, llegaron a hacer una de las giras más importantes de los últimos años, que no se queda en el bonito recuerdo para contar al calor de una chimenea.

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