No es mi tipo en cines


Texto de Sandra Sánchez

Estreno 08/01/2016

Clement –Loïc Corbery– es un joven profesor de universidad, un cultureta, destinado por un año a una pequeña ciudad. Pasado el año, volverá a París. Jennifer –Émilie Dequenne– es una peluquera, obsesionada por la prensa rosa, la novela romántica y los karaokes, divorciada y pendiente exclusivamente de su hijo. ¿Qué ocurre cuando dos personas que nada tienen que ver inician una relación sin futuro?

Así arranca esta historia basada en una novela de Philippe Vilain, narrada en primera persona en la que únicamente conocemos el intransigente punto de vista del profesor, un hombre que no quiere enamorarse de una sola mujer. En la película, Lucas Belvaux –guionista y director– da la misma presencia a los dos protagonistas, y es así como descubrimos también el punto de vista de ella: “Es generosa y todo eso. Cuando ama, ama de verdad. Para ella, no hay otro hombre. Ha conocido a varios en su vida: idilios sin futuro, sin compromiso. No le importa hablar de ello. Tiene experiencia. Pero es consciente de que una peluquera de Arrás de 35 años no juega la misma liga que un intelectual parisino de 38. Él todavía asciende, intelectual y socialmente, mientras que ella vive como si ya estuviera en declive. Ya no le interesan los flirteos; ya no quiere ser un fugaz objeto del deseo. Lo que quiere es estar con alguien con quien construir algo en la vida. Mantiene una buena imagen, se asegura de estar siempre guapa, y se desenvuelve bien. Es su manera de ser, sus buenos modales. Pero él se verá puesto a prueba, evaluado. ¿La ama o no? Ésa es la cuestión en todo el metraje. Acaso ella sea más filosófica que él, ¡en la vida diaria!”.

Sobre su personaje, Loïc Corbery, importante figura de la escena teatral francesa, señala: “Cuando conoce a Jennifer, se dice cual marinero: ‘una mujer en cada puerto’. Así que esta mujer de Arrás será la mujer de este puerto. Es un chico que siempre se ha encontrado con las mismas mujeres del mismo entorno social e intelectual. Pero le sorprende el comportamiento exótico y a veces ingenuo de Jennifer, y también por lo que siente en su interior. Queda prendado. A medida que pasan los días, más siente que podría pasar algo, que algo está empezando, y ése es el problema. Se trata de dos mundos que nunca se espera se encuentren, pero algo ocurre… está el vacío cultural, y al mismo tiempo se siente feliz en los brazos de ella, en sus ojos, y poco a poco esa sensación crece. Lo irremediable brota súbitamente en el carnaval, hay ese silencio, como un instintivo y atroz reflejo que inmediatamente lamenta. Podría haberse comportado de otro modo, pero ya se ha asestado el golpe y la cicatriz de Jennifer no sanará. Sin embargo, este hombre y esta mujer habían hecho progresos sorprendentes tanto separadamente como juntos. Lucas Belvaux quería contar la historia a través de los ojos de ambos personajes, y desde esa perspectiva, la película se llena de más amor que en la novela. Como consecuencia, la violencia es mucho más cruel cuando salta en pedazos un amor que a la larga podría haber sido posible”.

Llega desde Francia esta “comedia romántica” a los cines españoles.

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