Texto de Reyes Muñoz

Hasta esta novela, de González-Sinde tenía –como todos– dos referencias y a cada cual peor. La primera el guión de Mentiras y gordas. La segunda, la maternidad de la ley que ponía a los diógenes digitales al mismo nivel delictivo de Bárcenas. Sin esos referentes, la experiencia de lectura hubiera sido otra, creo que peor, porque prejuicios mediante, me ha sorprendido.

Me tragué los Planeta –qué no habría en otros canales– y al escuchar el nombre de la ex ministra pensé que o bien el jurado estaba compuesto por unos temerarios o bien, que se trataba de una buena novela. Y creo que lo es. No es un alarde de fantasía, sino que se mueve por los derroteros de la literatura sin demasiadas pretensiones. Cuenta la historia de un tipo cualquiera, marcado por la muerte de su padre, que vive con su madre, que también es su jefa en una papelería familiar, sin arrojo para enamorarse y sin ganas de cambiar su rutina… hasta que un accidente pone su pequeño y controlado mundo patas arriba.

De amena lectura, lo que hace a este libro especial es la delicadeza con la que la autora nos va introduciendo en la cabeza de un tipo, a priori, simplón. Nos recuerda que en el mundo en el que el codazo es tendencia, también hay personas normales y corrientes, sin más ambición que la propia felicidad. No te carcajees… solo mírate al espejo.

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