Texto de Sandra Sánchez

Este artículo está realizado en base al libro de Leopoldo Abadía Qué hace una persona como tú en una crisis como esta, en el que el autor explica las causas de la crisis y cómo afecta a la economía doméstica. El texto, publicado en 2010, resulta en el momento actual, sumamente revelador. Otros títulos interesantes del mismo autor para ahondar en la temática son el archiconocido La crisis ninja, La hora de los sensatos y el más reciente El economista esperanzado.

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Merecemos entender de dónde viene la crisis, por qué nos golpea y cuándo y en qué circunstancias veremos la luz… Y para ello, el camino sencillo pasa por leer los libros de Leopoldo Abadía, economista reputado que desde que publicara La crisis ninja ha conseguido hacer comprensible lo que la mayoría de los expertos (o iluminados) se empeñan en enmarañar.

En este artículo se habla de personas normales, es decir, sin capacidad social, política, económica ni ética para corromperse ni corromper. Cada una de estas personas es consciente del momento exacto en el que vio los dientes a la crisis. Algunos la viven en carne propia, otros en la de sus hermanos. Para unos se inició mucho antes de que se convirtiera en la palabra de moda. Para otros, hace nada. Y aún hoy hay un grupo de privilegiados que antes de dar un paso, miran recelosos a su derecha y a su izquierda a la espera del zarpazo.

La crisis… o el lío
En 2010 Leopoldo Abadía escribía en Qué hace una persona como tú en una crisis como esta lo siguiente: “Llevamos tres años de lío. Yo me enteré en enero del año 2008. Un par de humoristas ingleses se enteraron antes. Por eso, cuando hace poco escuché decir a un ministro de la Unión Europea ‘que los analistas no nos avisaron de la gorda que nos caía encima’, me apeteció decirle que en enero de 2008, en el mundo, por lo menos lo sabían tres personas: dos humoristas ingleses y yo”. Leopoldo Abadía es elegante hasta para llamar mentirosos a los ministros europeos.
En el libro, nos cuenta sus desayunos en el bar de San Quirico (Sant Quirze Safaja) con un amigo. Y ambos ponen sobre la mesa las claves para entender lo que está pasando. El libro tiene tres años y no ha perdido actualidad pese a que habla de algo que a nivel global, se basa en la histeria: subidas y bajadas de la bolsa y de la prima de riesgo, volubilidad de los tipos de interés, de las deudas de los países, de las notas de las agencias de calificación… en definitiva, cosas que hasta hace nada las personas normales ignorábamos.

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36 cosas que hay que hacer para que una familia funcione bien
No es un top ten de consejos a lo revista femenina. Es otra cosa. Aquí la “titulitis” no viene de sus estudios en Harvard ni de su labor docente en el IESE, sino en su calidad de padre en una familia muy numerosa conformada por su esposa, 12 hijos, 40 nietos y otros apéndices (por ejemplo, los yernos). Por supuesto que habla de economía doméstica –también lo hace en Qué hace una persona como tú en una crisis como esta–. Pero en este libro va más allá y se basa en fundamentos tales como el amor, la unidad, la libertad, la individualidad y el equilibrio para explicar cómo una familia –más grande que la mayoría de las pymes– funciona como un motor de última generación.

El engrase del sistema
El engrase del sistema es lo que según el amigo de Leopoldo Abadía nos metió en esta, y también, lo que debería sacarnos. Y con engrase, se refiere al crédito, tanto en el ámbito personal como en el internacional. Abadía escribe: “Voy al despacho y hago el resumen del macrodesayuno: ‘El mundo se ha parado porque el engrase ha fallado. El lubricante se ha endurecido o ha desaparecido. Y así no hay máquina que ande’”. Y nos explica los motivos por los que el crédito no corre… y se apoyan, básicamente en una cuestión de desconfianza, de los países entre sí, de los bancos entre sí, y de los bancos y los ciudadanos entre sí. La consecuencia principal es que en este ámbito no hay margen para, por ejemplo, comprar una casa o montar una pequeña empresa.

A falta de engrase…
Leopoldo Abadía traslada toda su fe a lo que él llama el gasto con cabeza. Quizás es en esta parte la que más dudas despierta porque España ahorra, recorta y no avanza. Y posiblemente sea porque no se ha recortado en los bloques correctos: “Una vez al mes mi mujer tocaba a rebato, o sea, presentaba las cuentas mensuales y sentenciaba: ‘Vamos a ver en qué podemos gastar menos’”. Y analizaban aquellos gastos que podían ser prescindibles, y la conversación se centraba en una cena. Leopoldo Abadía sentencia: “La juerga no había sido para salir en Hola. Lo habíamos pasado bien, porque desconectar de vez en cuando es bueno, pero la repercusión en las cuentas familiares había sido mínima”.

Por tanto, gastar con cabeza no es ahorrar sin más. Leopoldo Abadía y su amigo hacen una lista de ocho conclusiones en torno al tema: “Nos quedamos un poco preocupados después de hacer la lista, porque el paso lógico ahora es decir a esa familia que aumente los ingresos y reduzca los gastos. Pues ya está dicho. Y con frecuencia, si le digo eso a una familia me tirarán algo a la cabeza. Porque los ingresos son fijos. No se mueven ni a tiros. Y si se mueven, a veces no lo hacen en la dirección buena –a más–, sino en la mala –a menos–.”.

La crisis en V y la crisis en L
La crisis en uve es hundimiento y recuperación rápida. Leopoldo Abadía no lo sabía y lo descubrió cuando alguien le preguntó en una charla por ello. Tras sonsacarle el significado de la expresión, y compararlo con la situación contestó: “Le dije que no. Que yo creía que hundimiento rápido sí, pero que después venía una línea larga, larga, con una recuperación en salida lenta. Me dijo aquel señor: ‘¡Ah, crisis en ele!’. Y le contesté: ‘Eso, en L’”. En ele, pero en tipografía romana, es decir, con un pequeño remate ascendente al final del trazo horizontal. Por tanto, si nos fiamos de Leopoldo Abadía, que de momento ha dado en el clavo siempre, aún nos queda harina por tragar… pero al final remontaremos.

Libros interesantes para afrontar la crisisNos disponemos a incluir aquí dos títulos que, en principio, nada tienen que ver con economía. Y sin embargo, sí que nos pueden ayudar a afrontar el momento actual con aplomo. En una comparación chusca, podríamos decir que funcionan como un complejo vitamínico potente en pleno periodo de astenia primaveral.

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Viaje a la felicidad de Eduardo Punset
Pese al título, no es un libro de autoayuda. Es un libro de ciencia aplicada en el que el autor, en base a estudios, a entrevistas con eruditos en mil materias y su propia experiencia, nos muestra el camino hacia la felicidad.

La felicidad es científicamente una meta asequible. Punset parte de la idea de que cualquier tiempo pasado no fue mejor –entre otras cosas, porque se vivía menos y con menos calidad– y carga tintas contra el individualismo. Señala como virtudes la inteligencia emocional, la capacidad de trabajar en equipo y la confianza en la intuición. El resultado es un recetario básico de posibles cambios en los sistemas sociales, educativos, empresariales… pero complejo de desarrollar ya que exige que nos convenzamos de su utilidad y nos comprometamos a llevarlo a término tanto de forma individual como colectiva.

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No me iré sin decirte adónde voy de Laurent Gounelle
Es un libro de autosuperación disfrazado de novela, con su trama, sus misterios, sus héroes y sus villanos, lo que consigue que sea de fácil y amena lectura.

Conocemos a Allan haciendo equilibrismos en una viga de la Torre Eiffel dispuesto a lanzarse al vacío. Un extraño hombre le interrumpe en tan íntimo momento y le propone un trato: su felicidad a cambio de su vida. Él acepta y entra en un curioso juego. La idea es que tú te pongas a prueba y lleves a cabo los ejercicios. El objetivo es que como Allan, camines hacia la confianza en tus propias actitudes. Quizás no sirva para salvar la crisis, pero sí que enseña a evitar que los complejos camuflen los talentos. No podemos obligar a nadie a que nos haga una entrevista de trabajo, pero sí que podemos prepararnos para ofrecer nuestra mejor versión, cuando salga una.

Lee este artículo en el especial de ExPERPENTO y Booket para la Feria del libro: