Texto de Fernando de Torres y Valentí

Creo que era difícil anticipar allá, cuando empezaron, que esta banda de chavales con unos temas divertidos y originales pero que solo era una más entre toda la oleada indie de su época, sería capaz de darle una vuelta a todo, desembocar en lo que ha hecho últimamente, y finalmente cristalizarlo en Modern vampires of the city, su último Lp.

¿Es viable crear un estilo propio, incluso experimental, en el que se usen coros con voces pitufadas por ejemplo? Ni de coña. Y menos que lo hagan y no nos parezca una chorrada… Pues ellos lo hacen. Por eso siempre me he imaginado el estudio de Vampire weekend como un remanso de paz en el que hasta el portero puede aportar en el proceso creativo. Un espacio en el que todo se tiene en cuenta y los disparates se transforman en algo bueno. Simplemente parece que sin quererlo consiguen que la historia funcione.

La misma sensación nos transmiten las letras. Es como si las escribieran por inercia y te colocan una sobre morir joven y ni siquiera te has dado cuenta. Son muchos los detalles de interés que en mi imaginación he puntuado con un sobresaliente. Hasta tienen un tema, «Hudson», que no nos suena a ellos, pero que nos encanta.

Concentrado en la escucha, en algún momento me di cuenta de que se me había dibujado en la cara una enorme sonrisa de idiota y eso significa, al menos en mi caso, una satisfacción plena. Así que escuchadlo y me decís si habéis sentido lo mismo.

Más información en http://www.vampireweekend.com/

Lee este artículo en la versión on-line del ExPERPENTO de verano de 2013: