Charlie Miralles. 1964 después de Cristo y antes de perder el autobús


Entrevista de Ángela Alarcón

Cuando uno tiene una vida como la de Charlie Miralles y no está criando malvas, o bien va al Diario de Patricia o bien, se toma su tiempo y escribe un libro. 1964 después de Cristo y antes de perder el autobús, su autobiografía, es una historia de superación en la que nos cuenta cómo transcurrió su infancia en un ambiente opresivo de violencia y trastornos psicológicos, su adolescencia entre peleas, alcohol y bandas callejeras, su adicción a las drogas, su enfermedad, que casi acaba con su vida y su posterior recuperación. No os confundáis que no es un dramón. El autor no abandona nunca el sentido del humor ni la ironía y transforma lo que bien podría ser un telefilme de Antena 3 en una novela divertida, amena y vital.

¿Cuándo surge la idea de escribir la historia de tu vida?

Llevaba la idea macerando en la cabeza desde hace muchos años y sabía que me iba a meter en un terreno peligroso al escribir sobre mi vida. En el mundo del libro, la biografía está reservada para los famosos o grandes escritores, pero estaba convencido que tenia todos los ingredientes para hacer una tragicomedia basada en hechos reales. 

¿Qué piensas que puedes aportar a tus lectores y qué te ha aportado a ti escribir el libro?

Aporto un libro cargado de humor con momentos trágicos, situaciones que, a pesar de ser atípicas, el lector puede sentirse identificado.
Yo me lo he pasado genial. He huido de toda compasión y me he lanzado en busca de provocar una sonrisa.

En 1964 nos hablas, entre otras cosas, de tu familia y amigos. ¿Cómo ha vivido tu entorno la publicación de tu autobiografía? 

Piensa que mis hermanos son unos héroes para mí. Si yo viví una infancia dura cuando mi padre tenía unos 50 años, imagina la que le tocó vivir a ellos. Después de tantos años, les he abierto algunos cajones que tenían cerrados pero lo han pasado bien leyendo el libro.

En tu vida se cruzan varios personajes conocidos, entre ellos el Papa Juan Pablo II. ¿Lo que cuentas es 100% auténtico o exageras un poco en pro de la ironía?

Todo está basado en hechos reales. Lo que me pasó con el Papa es cierto. Lo único que he hecho es darle un toque de novela pero todo es cierto.

Nos cuentas episodios de tu vida divertidos, y otros bastante crudos, pero te alejas de dramatismos… ¿La ironía es un medio para escapar de la realidad?

Hay vidas mucho más duras que la mía. Lo anormal de mi caso es que ha pasaba en un entorno de una familia acomodada del centro de Madrid. El humor me ha ayudado mucho en los momentos duros. Es difícil hacer reír cuando las cosas no están para carcajadas (risas) pero debes creerme cuando te digo que me he reído en momentos muy duros y por eso los he superado.

¿Cómo viviste la movida?

En verdad, me pilló en la calle. Era el típico chaval que quedaba en los billares donde me llegaban los primeros acordes de los Clash. Creo que nadie ha explicado que la verdadera movida se vivió en la calle anónimamente, entre peleas de rockers con mods y punks y oliendo a cerveza.
¿Qué hay de lo que cuentas en el actual Charlie Miralles?

Queda el Charlie Miralles de la última etapa del libro… Más maduro pero con un toque rebelde.

Has tenido problemas con las drogas y has estado en la cárcel. ¿Eres un superviviente?

Yo creo que estoy en este mundo porque no me tocaba irme. Tuve muchos problemas con las drogas y he perdido a muchos amigos por sobredosis y peleas. Cada uno vive su vida y no hace falta pasar por las drogas para ser un superviviente. Puedes ser un tío muy majo alejado de los vicios que por un fallo Hacienda te rompa por la mitad y te veas en la calle mendigando. De todos los golpes te tienes que levantar para seguir caminando.

¿Cambiarías algo de tu pasado?

Nada, no sería el Charlie Miralles de ahora. La vida es una partida de poker y debes jugar con las cartas que te dan en cada partida… no vale la pena mirar hacia atrás.

Después de ir de trabajo en trabajo, terminas de promotor en una discográfica. ¿Qué opinión te merece el tema de la piratería? 
Cuando éramos punks en los 80, ya había piratas musicales. Cuando sacaban un nuevo Lp los Clash, lo compraba un amigo y lo grabábamos en cassette. Además, podías ir al rastro y comprar las cassettes piratas de tus grupos preferidos. La piratería no es el problema y menos de la música española.

Quizá se podría hacer una película sobre tu vida. ¿Has recibido alguna oferta?

Ya me lo han comentado. He hablado con amigos (productoras) pero nada muy serio… pero si te enteras de algo, me avisas y nos vamos a Hollywood (risas).

1964 es finalista en los Premios de la Música y la Creación Independiente… ¿Para que sirven los premios?

Un premio sirve para mucho. Sirve para poner contento al escritor, a la editorial y a la distribuidora. Sirve para que te traten algo mejor en las librerías y poder vender algo más. A mí el premio me ha sabido a gloria porque el único premio que tengo es un trofeo que gané en unos billares porque fui el único que me presenté a la partida. 

Cómo ganó Charlie Miralles un campeonato de billar perdiendo
“Todo ocurrió en 1989. El frío de la noche madrileña se colaba por todos los rincones de la ciudad, el reloj marcaba las once de la noche, cuando entré en un pub de mi barrio. 
– ¡Coño! ¿Y la peña? -curioseé al ver el local vacío. 
– Me cago en la puta -exclamó el dueño- ha entrado la secreta y se los han llevado a todos. 
– ¡Joder! ¿Y tú por qué no estás detenido? 
– Y yo qué coño sé… 
Asombrado por la noticia, me llamó la atención una docena de trofeos perfectamente colocados encima de la barra. 
– ¿Y esas copas? -pregunté mientras tocaba una de ellas. 
– Esta noche era la final de billar y voy a tener que metérmelas por el culo. A la peña no la sueltan de comisaría hasta las tantas. ¿Te apetece jugar unas partidas? 
– ¿Tengo que pagar la inscripción? 
– Para nada. Juguemos al mejor de cinco -el dueño cogió un palo. 
– Pues ponme una cerveza y prepárate para recibir una paliza. 
Una hora más tarde, y con siete cervezas inundando mi cerebro, la partida terminó con un cinco a cero a favor del dueño. Me dijo: 
– Venga, coge un trofeo -me abrió una cerveza más. 
– ¿Puedo coger el que quiera? 
– El que quieras. 
No me preguntes por qué, pero me llevé el tercer premio”

¿Tienes algún nuevo proyecto entre manos?

Muchos, entre ellos seguir escribiendo y dar vida a una segunda novela.

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