Hirahi Afonso [Lo puro]


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Texto de Reyes Muñoz
Fotografías (c] cortesía de Satelite K

En concierto, en Madrid el 7 de febrero de 2024

Hirahi Afonso es atípico. Es un instrumentalista que lidera un proyecto. Ha conseguido que toda su música gire entorno a un timple, un instrumento de cuerda originario de las islas Canarias. Escriben sus letras, cantan sus canciones y él lo traduce a su idioma hasta dar forma a Lo puro, un disco que reúne en sus doce temas la esencia de 36 músicos y músicas—Valeria Castro, Rita Payés, Pedro Guerra…—pero con su «jeito».

«Tuve que «transcribir» a muchos de ellos, tenía que entender cómo funcionaba su música, como ellos lo pensaban, o como yo creía que ellos lo pensaban. Transcribir todas esas canciones me sirvió para aprender más y avanzar».

No sé quien era… un diseñador o un artista… decía que su mayor don era saber rodearse de los mejores marginados… Un poco es lo que te pasa a ti con Lo puro.

Sí, quizás sí. Estoy en un momento de mi vida que estoy disfrutándolo mucho. Esto ya es mucho y es muy guay. A nivel personal lo disfruto y creo que a nivel musical estoy en una etapa de evolución, de otra cosa. Hice un primer disco instrumental pero salían ahí un par de colaboraciones cantadas de Silvia Pérez Cruz y Judit Neddermann. En este segundo me planteé hacer un disco con canciones. Yo quería expresar con la música, pero como no canto y como no escribo letras, debía buscar a alguien que cantara y alguien que las escribiera por mí, bajo mi perspectiva.

Entonces conseguí hacer un disco en el que hablo de muchas cosas, critico muchas cosas, aunque siempre de una manera bonita y desde la poética. Esto hace falta. Decides qué quieres que te cuente esa canción ¿no?

Y bueno, obviamente colaborar con gente como Pedro Guerra o Rita Payés, pues es super guay. Al final, también significa que valoran tu trabajo, también te sientes realizado, dices: «qué guay, que esta gente quiera hacer esto conmigo». No hay dinero de por medio, es natural, humano, personal, mágico… es lo más bonito de todo.

Es todo natural. Hiciste Memento… me encanta esa palabra, lo que significa…

Sí, sí, sí, sí, , significa «acuérdate», «recuerda»…

Hiciste Memento, un disco instrumental, que en general a los discos instrumentales les cuesta… Y tú lograste que un montón de artistas se subieran a tu carro. Es decir, que ya te conocían…

Había muchos que sí, muchos que no, también, pero fue natural. Yo vivía en Barcelona y ya tenía una red de gente, gente con la que toco, músicos, mucha gente que ya conocía y que siempre había pensado: «bueno, algún día me gustaría hacer algo con ellos», pero también fue un trabajo duro, en el sentido de que fueron tres años y medio haciendo este disco, creándolo, componiéndolo… Al final cada uno de los temas tiene un estilo diferente y se nota la impronta mía, ese deje, el jeito, que se le dice en Canarias.

Tuve que «transcribir» a muchos de ellos, tenía que entender cómo funcionaba su música, como ellos lo pensaban, o como yo creía que ellos lo pensaban. Transcribir todas esas canciones me sirvió para aprender más y avanzar. Yo siempre lo digo en las entrevistas, que es como si hiciera un máster. Yo mismo me hice un máster, estudiando mucho para llegar a lograr que esa gente se sintiera identificada con lo que yo les pasaba y que dijeran «sí acepto, quiero hacerlo porque me encanta».

Para mí escuchar ha sido una yincana porque no lo encontré en Spotify…

Pues sí que está. Pero es que mi nombre es complicado. Es Hirahi, con dos «haches».

«Lo bonito del disco es eso, que es un proceso natural. Pero claro, si lo escuchas de arriba abajo, te lo empiezas a comer y no estás viendo que hay un avance de movidas… »

Pero de verdad, que me ha encantado irte descubriendo a lo loco, es un viaje alucinante… El orden me lo he inventado, y lo primero que escuché fue un poema, luego un rap, luego la última…

Sí, lo bonito del disco es eso, que es un proceso natural. Pero claro, si lo escuchas de arriba abajo, te lo empiezas a comer y no estás viendo que hay un avance de movidas… Empezamos de forma muy orgánica, y de repente llegas a un interludio que te habla de un mar invertido, que es como esos dos mundos que hay en el disco: la parte orgánica y la parte más electrónica, más moderna… siempre con mi timple y hay un momento que ya llegas al final del rap y dices: «¿Cómo he llegado aquí?, ¿qué locura es esta?, ¿qué está pasando? y ¿por qué hay un tío que me está diciendo un montón de cosas sobre Canarias». Esta era la cuestión en este disco. Es un viaje y yo lo pienso como un disco, no como singles, para mí hacer el viaje es lo bonito, hay una historia que está detrás de todo. Lo guay es que ya no te la cuente yo, sino que tú también me la cuentes a mí, a ver qué viaje has tenido, ¿no? Entonces bueno, te la puedo explicar, pero no es necesario, ¿no?

No lo es, yo creo que es muy chulo que la gente viva el proceso a ciegas, como lo he vivido yo.

Y yo prefiero no explicarlo, claro.

Me voy a atrever a preguntarte esto porque me has dicho que este disco ha sido como hacer un máster… Seguramente es una burrada. ¿Has buscado un concepto rollo El mal querer de Rosalía?

No creo. Obviamente hay influencia, además en su momento cuando yo estaba estudiando en Barcelona ella también estaba por ahí y la escuché desde mucho antes de que hiciera El mal querer. Pero no, yo creo que simplemente es algo que nace de muchos impulsos, escucho muchísima música, de muchos estilos, desde metal hasta música electrónica, o de repente jazz… Entonces yo creo que toda esa mezcla es la que se ve reflejada y obviamente sí que se puede valorar que hay como cosas, pinceladas, que dices tú, «Hostia, esto me suena, esto me puede sonar a esto», no sé qué, pero bueno, al final la música yo creo que está toda inventada y que ya no hay nada nuevo.

«Pero me di cuenta… fue como una sensación de ‘hostia, toco la guitarra, pero quiero tocar el timple y quiero que esto suene y compartirlo con gente que no es de Canarias y que de repente la gente diga guau, qué movida, qué pasada’».

Está todo inventado pero de momento, tú has modificado el timple para poder pincharlo a la mesa… ¿es verdad que se te ocurrió en Barcelona aprendiendo a tocar la guitarra?

Sí, claro. Yo empecé con el timple con cinco años y cuando empecé a tocar la guitarra fue con catorce. Con quince empecé a estudiar guitarra, empecé con guitarra clásica, hice la carrera en Barcelona y la cosa está en que claro, me decía: «yo quiero tocar la guitarra, pero también quiero tocar el timple». En el disco también toco la guitarra. Pero me di cuenta… fue como una sensación de «hostia, toco la guitarra, pero quiero tocar el timple y quiero que esto suene y compartirlo con gente que no es de Canarias y que de repente la gente diga guau, qué movida, qué pasada». Y quería aportar todo lo que aprendí en guitarra al instrumento con el que más identificado me siento.

Has juntado a dos de las músicas que más me gustan en este momento de mi vida. Está Valeria Castro y Rita Payés. A ver cómo te lo digo… es como que tu música con ellas tocara fibras medio místicas…

Nos conocíamos, nos respetábamos como músicos. Pero creo que son maravillosas. Son dos mujeres fortísimas, con un carácter y una personalidad súper fuerte en el escenario haciendo su música. Yo creo que al final, la confianza en lo que haces, en que lo haces bien y lo haces por y para algo, que tú te creas realmente lo que tú haces… Es veracidad, no estás impostando nada, no lo estás haciéndolo por interés… Pues creo que hace que la gente confíe y diga: «es que me lo creo y quiero hacerlo porque lo voy a disfrutar»

Y Julia es increíble…

Julia es total.

Julia Rodríguez y Ner Suárez te acompañan en los directos, junto a dos músicos más ¿no?

Si, hay dos personas más. El bajista es el que hace las letras, es Alberto Limiñana y es el que me hace muchas de las letras. Antonio Torres Vega, es el batería.

¿Y qué tal?

¡Muy bien! Acabamos de tocar hace nada en el WOMAD Las Palmas y ha sido un éxito y nos han llamado para tocar en WOMAD Londres, en julio. Tenemos ese concierto y estamos preparando más cositas para seguir tocando.

Alberto te hace las letras, hay muchas más colaboraciones por ahí, hay una poesía de tu abuelo…

Exacto. De mi abuelo hay un poema, hay un poema de Zebensuí Martín Curbelo, que es un poeta de tenerife, muy amigo, que me hizo este interludio del medio que se llama «Tablón invertido», que realmente el poema se llama «Hirahi», como yo. Le dije que quería hablar de esos dos mundos… mi nombre significa cielo y universo. Entonces él habla de un mar invertido, que es lo que se refleja. Bueno es muy bonito.

Disculpa, ¿significa las dos cosas? ¿Cielo y universo?

Es como una consecuencia. Los aborígenes no tenían fe, no existe la religión para ellos. Entonces el cielo era como el Todopoderoso y por consecuencia, el universo, porque también lo estaban viendo. Era como ese reino más místico.

Te he interrumpido.

No pasa nada. Lo que te decía, aparte de Alberto Limiñana también hace letras Octavio Limiñana, que su hermano y juntos comparten muchos temas también y cada uno de ellos y luego por último, está la letra de Pedro Guerra. La letra de «Las cosas que importan» la hizo él.

¿Y ellos te dan la letra en un papel? ¿Cómo lo haces?

En un papel hacen un poema y después valoramos. Pero casi siempre suele ser definitivo.

¿Te lo dan y musicalizas?

No, no. Yo hago la música, les explico a los chicos que es lo que quiero hablar con esta música y a partir de eso hacen un poema. Yo les doy melodía, hay veces que menos melodía, hay veces que más melodía… y hacemos conjuntamente la canción.

Es una súper producción…

Sí, sí, sí, sí, sí, hay mucha gente. Bueno, son 36 músicos en total, entre cantantes y gente tocando… Son 36 personas, sin contar el técnico de sonido, el que masteriza.

¿Y todos opinando?

No, qué va. Nadie opina porque la opinión es mía. Se la puedo pedir, pero nadie me va a interponer nada. La gente es profesional y cuando ven que las cosas están bien hechas no dicen nada. Entienden que es mío, lo tratan con mucho cariño, pero entienden que no tienen que hacer nada.

Me has dicho lo del WOMAD, que es un gran comienzo. ¿Planteas gira?

Sí, y hay conciertos ya, otros están cerrándose. Estamos trabajando en una gira más o menos grande. Vamos a intentarlo, en Barcelona seguro, en Madrid también, nos gustaría ir a Valencia, a Bilbao… Vamos a intentarlo.

No tenéis fronteras… quiero decir, que os plantáis en Iberoamerica y es una propuesta extrañamente internacional.

Yo ya fui a Uruguay el año pasado y sería guay volver, hacer Arginina, a lo mejor. a ser Argentina también. Ni yo sé a dónde voy a ir…

Pues vamos a hablar de sueños…

Pues si hablamos de sueños… No sé… ¡Japón! ¡Cuanto más lejos mejor!

Podcast de la entrevista:

Hirahi Afondo en redes:

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