Texto de Reyes Muñoz

El concepto de comedia romántica tiende a cambiar según nos movemos por unos países u otros. En este caso estamos ante una película argentina, y por tanto, cabe esperar que por encima del sabor edulcorado sobresalgan los matices ácidos, muy al gusto de nuestro paladar.

Vicky no tiene hijos ni quiere tenerlos. Es más, no quiere ni verlos e incluso milita en contra de los padres que no los controlan y los establecimientos adultos que permiten su paso. Por el contrario, Gabriel está tan entregado a su niña que no quiere oír hablar de amor. Hasta que sus vidas se cruzan. Y ya se sabe: una cosa lleva a la otra y Gabriel se ve envuelto en una vorágine de mentiras que pone patas arriba su vida.

Si bien todos estamos de acuerdo con que Diego Peretti y Maribel Verdú son actores por los que merece la pena pagar para ir al cine sin saber ni de qué va la película, Ariel Winograd, o su equipo de casting, nos descubre a Guadalupe Manent una niña con una impresionante naturalidad ante las cámaras. Cada vez que esa pequeña criatura abre la boca, tiembla Roma. Aquí es una completa desconocida, pero se ve que en Argentina se convirtió en toda una celebridad tras aparecer en un popular programa de televisión.

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