Reyes Muñoz

Los universitarios españoles son de izquierdas, ven mal la globalización, porque piensan que contribuye a incrementar las diferencias entre fuertes y débiles. Admiran a los norteamericanos en aspectos como la inversión en investigación, pero desdeñan sus ideales bélicos. Para ellos, la Iglesia ha perdido toda la credibilidad y, como siempre se ha dicho, no quieren marcharse del hogar materno hasta tener los 28 años bien cumplidos.

Reyes Muñoz

Tres mil encuestas a alumnos de segundo ciclo son las que avalan el segundo estudio realizado por la Fundación BBVA sobre los Universitarios Españoles. Así, a grandes rasgos, el universitario tipo está contento con lo que estudia, vive con sus padres por motivos económicos, es de izquierdas y pese a que se siente europeo, no tiene ni idea de lo que se cuece en ámbitos internacionales.

EN LA UNIVERSIDAD

Siete de cada diez universitarios eligieron su carrera por vocación y son mayoría los que no se arrepienten de haber tomado esta decisión. Sin embargo, su elección en torno a la universidad fue completamente circunstancial: estaba cerca de casa. Por tanto, ni el prestigio del centro ni la profesionalidad de los profesores tuvo peso en la decisión. Según Javiera Barandiarán, de la Unidad de Estudios de Opinión Pública de la Fundación “la elección de la universidad por su cercanía se relaciona con el moderado sentimiento de pertenencia al centro. Desde esta perspectiva, el universitario tipo muestra escaso interés e iniciativa sobre algunas cuestiones de la vida universitaria que trascienden los contenidos estrictos de las materias”. El informe pone al descubierto algo que se decía pero que nadie había podido demostrar. Seis de cada diez estudiantes admiten que sólo estudian de vez en cuando y que se pegan la tracalada el día antes de cada examen. Con todo, y con grandes diferencias entre unas carreras y otras, hincan los codos unas catorce horas a la semana.

A pesar de que son poco exigentes en muchas cuestiones, hay algo que les preocupa sobremanera: el precio de la matrícula -el coste medio por año oscila entre 500 y 850 euros- y aunque piensan que se podrían mejorar muchas cosas, no quieren ni oír hablar de un incremento de un 10% en el precio para mejorar la calidad de la enseñanza.

EN CASA

Tres cuartas partes de los universitarios viven con sus padres, por lo que, como señala Javiera Barandiarán, “la experiencia universitaria no produce un quiebro importante con la vida preuniversitaria”. Están contentos con su presente y son optimistas con el futuro personal y laboral. ¿Y dónde desean trabajar cuando finalicen sus estudios? un 25,7% querría ser funcionario, opción que se sitúa por delante de la empresa española o la multinacional.

VALORES Y CREENCIAS

El relativismo es la teoría filosófica con más éxito para los universitarios españoles. Casi un 60% señala que no cree en principios universales sobre el bien y el mal. A ellos se enfrenta otra minoría nada desdeñable -un 35%- que opina todo lo contrario. Un dato importante tiene que ver con la valoración de la Iglesia Católica. A pesar de que un 80% ha sido educado en esta religión, casi la mitad de los encuestados aseguran no guiarse por ningún credo. A esto se une otro factor: la Iglesia es la institución en la que menos confían, con una nota media de 2,9 en un baremo de 0 a 10. Javiera Barandiarán señala “se observa un vínculo entre algunas actitudes generales, como el grado de religiosidad o la creencia en principios éticos universales, y algunas opiniones sobre cuestiones específicas, como la eutanasia o el aborto”. Así, están en su mayoría de acuerdo con temas como la reproducción asistida o el matrimonio y la adopción homosexual. Sin embargo, según el estudio, las drogas están mal vistas.

POLÍTICA

Casi la mitad de los encuestados dice que es de izquierdas, frente a menos de un 1% que confiesa ser de derechas. En cuestiones internacionales, Javiera Barandiarán asegura que “aunque la encuesta no preguntó por si se consideran pacifistas o no o sobre el uso de la fuerza, sí que se indagó sobre algunas cuestiones de política. Podemos decir que son críticos con la globalización y con Estados Unidos, donde perciben grandes desigualdades sociales.” Otro dato que revela el estudio es que los estudiantes, aunque se dicen europeístas “están bastante poco informados sobre algunas cuestiones importantes de la vida universitaria, como la creación del Espacio Europeo, la investigación que se desarrolla o cuáles son las mejores universidades en el extranjero en su especialidad”.