Entrevista de Covadonga Carrasco
Fotografías [c] de marcosGpunto

27/10 – 10/12 – Teatro Valle – Inclán – Madrid

La historia cuenta que Tío Vania es la versión que Chéjov hizo de El demonio del bosque. Redujo de veinticuatro a nueve los personajes y complicó la trama. Quizás Daniel Veronese emula esta leyenda en Espía a una mujer que se mata y de nueve pasa a siete personajes y destila la filosofía de finales del XIX hasta sacar de ella lo esencial. Y de un caserón, la acción se traslada a un escenario asfixiante, mínimo y reciclado de otra obra, en el que todo, la botella, la mesa y las sillas, están ahí porque no se podían quitar.

Con Marina Salas no es la primera vez que hablamos. Ya habitó ExPERPENTO cuando participó en el Fausto de Tomaž Pandur. El teatro la trata bien. Con Georges Lavaudant hizo Panorama desde el puente, de Arthur Miller. Con Adriana Roffi participó en Como si pasara un tren, de Lorena Romanín, con Lluís Homar estuvo en Luces de Bohemia, de Valle-Inclán… No es la primera vez que se enfrenta a un texto de Chéjov. También de la mano de Daniel Veronese participó en Los hijos se han dormido, obra que surgió de La gaviota.


Hay actores que son profesionales pero que para ellos es un trabajo y otros que lo viven haciendo que forme parte de una parcela más íntima de su vida. Tenemos la sensación de que eres más del segundo caso…
Bueno, no sé cuál es la forma de cada uno. Lo que sí te aseguro porque lo estoy experimentando es que es muy cansado. Vivirlo cada día, es agotador, qué le vamos a hacer. Pero sí es verdad que para que suceda hay que hacerlo así. No sé si existen esas diferencias entre actores, pero yo desde luego lo defiendo con la máxima honestidad posible, que se consiga o no, es otra historia. Pero la postura es esa. Cuando digo que es cansado no es una queja, pero sí es una realidad, se es como un deportista de élite, hay que darlo todo en cuerpo y alma.

Tiene que haber un momento en el que un actor debe poner el freno al desgaste y la intensidad que supone la interpretación. ¿Tú cómo lo haces?
Eso para mí no es un problema. Somos actores, vivimos una cosa en escena y tu vida es otra. Ese imaginario funciona ahí, trabajas con esa vivencia. En este caso con Vania no tengo esa sensación. También es cierto que por ejemplo el caso de Ginés García Millán es estratosférico y no sé cómo se mete en esos mundos con esa facilidad, es increíble, ya lo verás, de entrega, de riesgo, de generosidad. En su vida no sé cómo estará, pero él sabe separar las cosas muy bien. Tiene que ver con que las estructuras te amparan, tener claro que es una ficción. No es que te quedes tocado, pero te remueve cosas, te conmueven y te revuelven en lo más íntimo y te sirven para enfrentar al personaje, pero es algo más técnico y todos los actores pueden llegar a eso. Al final cada una de las funciones es un entrenamiento que te lleva a conseguirlo.

¿Cómo es Sonia y cómo te has enfrentado a ella?
Sonia es un personaje del teatro universal. Quien haya leído a Chéjov lo sabrá. Espía a una mujer que se mata es una revisión de Tío Vania. Daniel ha creado una versión muy coral. Aunque todo gira en torno a Vania, todos los personajes son piezas clave. En el caso de Sonia es una chica muy joven que representa la luz y la fuerza en una familia que está devastada y muerta en vida.

Cuando te llegó el personaje… ¿tuviste la oportunidad de dar tu propia visión?
Sí, la función estaba montada, pero cambia según los actores o la dirección. Había un dibujo marcado por Daniel, pero según la energía de cada uno y lo que era capaz de dar a los personajes, se iba adaptando. En mi caso había cosas que me sugería, cosas que la otra actriz hacía, pero que en mÍ no eran orgánicas. Me decía que no las hiciera, porque no era la misma actriz. Sí hay un aporte a los personajes de cada artista.

La escenografía consigue recrear un ambiente asfixiante, imagino que para un actor esto puede resultar muy positivo a la hora de desarrollar al personaje, especialmente en una historia que ya de por sí es terrible.
Claro, el espacio para mí es la parte formal, lo que te ampara. Es como el medio. Uno tiene que saber dónde está y qué está contando. Es muy narrativo. En este caso al ser un espacio tan pequeñito, cada mirada, cada gesto se ve. En este caso le va súper bien a la función, está muy bien dirigido. Dani sabía perfectamente el espacio que quería escoger. Aunque parezca que no está todo muy medido, cada vaso de más, cada botella de menos, cada silla que falta o que está… tiene valor. Todo habla de esa frustración, de esa asfixia, de esa necesidad de salir de ahí, de huir de esta gente. Al principio incluso pensé que no podríamos hacerlo, no había actuado nunca en un sitio tan pequeño y ahora me parece un palacio.

“Como cualquier buen texto no pasa de moda porque habla de cosas que son contemporáneas. En este caso habla de una sociedad estancada: no crecemos, nos asfixian y es que hay algo social que no funciona”

¿Qué tiene este texto que se ha representado tantas veces y se ha revisado tantas otras? Siempre tiene éxito.
¡Ahora mismo hay tres Vanias en la cartelera! Es sorprendente cómo en una misma ciudad, el mismo texto se esté representando en tres sitios distintos. No sé por qué será justo ahora, si es un concepto colectivo. Como cualquier buen texto no pasa de moda porque habla de cosas que son contemporáneas. En este caso habla de una sociedad estancada: no crecemos, nos asfixian y es que hay algo social que no funciona. Eso es muy universal y más allá de eso, los temas como el amor o la incapacidad… esos temas de los que cada persona sacará su propia interpretación.

Sorprende que en tu trayectoria teatral, los textos y los directores con los que has trabajado han sido en su mayoría de muy alto nivel. En contraste están los papeles que has desarrollado en televisión o cine… en los que no sé si se ha “maltratado” tu capacidad.
Sí, eso que dices es verdad. Pero desde siempre he querido hacer teatro por eso. En televisión o en cine no podía indagar en esos mundos, no tenía ese espacio. Quizá más adelante cambia, pero en el audiovisual no encontraba papeles en los que artísticamente pudiera desarrollarme. Uno también recibe lo que da y soy responsable de eso, si me he encontrado con esa realidad por algo será. También es ahora cuando comienzo a pasar esa fase adolescente para entrar en otra de más mujer. Siempre he parecido más joven de lo que soy y en teatro, por ejemplo, Sonia tiene veinte años. Con esa edad en teatro ya hay papeles escritos con la complejidad que yo buscaba. Sin embargo es muy raro encontrarlos en televisión o en cine.

Cuando un actor es joven, no sé hasta qué punto cuando se encuentra con un reparto de la calidad de Espía a una mujer que se mata, siente miedo o se topa con la generosidad de los compañeros.
Va a la par. Yo ahora lo estoy flipando con la compañía, con el nivel humano, con la sencillez. Te das cuenta de que los más grandes son los más sencillos, que cuando te impresiona alguien como Susi Sánchez, por ejemplo, que es increíble. No sé si es porque no te lo esperas pero son muy, muy generosos, a nivel de entrega, de compromiso y sobre todo humano. También creo que si uno se entrega tanto es por eso precisamente, porque tienen un impresionante lado humano. A Natalia Verbeke no la conocía. Me parece tan increíble… es maravillosa. Con Jorge Bosch, bueno, con todos, he recibido muchísimo amor y muchísimo respeto y confianza, ligereza, trabajo en equipo, no tomarse muy en serio a uno mismo. Ana Gutiérrez… ¡esa señora de dónde ha salido!, ¡es alucinante! Cada uno es muy particular… Es un gran equipo.

Para quien no haya visto nunca en teatro Tío Vania y no haya tenido contacto con este texto ¿qué le dirías?
No es ir al teatro y ya está, es una experiencia. Lo que propone Daniel es bucear en las emociones humanas. A mí me toca mucho porque veo cosas que he vivido en mi familia o en otras familias que he tenido cerca. Toca temas que conocemos todos y que por eso llegan tan bien. Es una experiencia que te va a conmover, que no es muy común. Al final para eso está el teatro.

Más información: http://cdn.mcu.es/espectaculo/espia-a-una-mujer-que-se-mata-a-partir-de-tio-vania-de-anton-chejov/

Lee la entrevista en la edición online de ExPERPENTO Octubre-Noviembre 2017:

Enlace directo: https://issuu.com/experpento/docs/experpento_octubrenoviembre2017/14