COVADONGA CARRASCO
Fotografías (incluida portada) cortesía de MUSIC BUS
Portada de diciembre de 2009

Los chicos de la Fundación Tony Manero se han puesto las pilas para llamar la atención. Y vaya si lo han conseguido. Se han sacado de la manga una banda sonora de una peli que… bueno de una peli que no existe, pero que escuchando el disco parece que la estuvieras viendo. Música de calidad con un proyecto sin duda original. Hablamos con Lalo, su «ideólogo» y nos sorprendió todo lo que nos contó.

Esto de crear una banda sonora de una peli está bien, pero es que encima habéis conseguido que os quede redonda…

Muchas gracias, la verdad es que era todo un reto. A medida que iba avanzando el proyecto Pandilleros se nos iban ocurriendo muchas cosas. La idea de crear una banda sonora era la manera que teníamos de incluir muchos tipos de música sin necesidad de reprimirnos ni ponernos cortapisas. La música y la historia nos fueron guiando hasta el punto de llegar casi a plantearnos el actuar nosotros mismos, hasta que nos dimos cuenta de que eso podía ser un gran error…

Pandilleros va más allá de un mero disco, la historia que contáis en las diferentes canciones hace que se cree de verdad en la cabeza de los que os oyen una película. La puesta en escena de este trabajo debe ser impresionante…

La parte más bonita del proyecto Pandilleros es que no está basado en hechos reales, sino más en un momento vital de los miembros del grupo. Nosotros somos gente que ha crecido en un barrio de Barcelona en la década de los 80 que tuvo que sufrir muchos problemas compartidos con otros barrios del mismo tipo en el resto de España. Quieras o no, eso hace que cuando te pones a escribir las letras y a enmarcar y contextualizar la historia resulte más sencillo. Lo hicimos a través de entrevistas entre nosotros mismos, en plan: «¿Recuerdas lo que hacías cuando eras pequeño en el barrio?». Cuando bajabas a jugar con otros niños y las madres desde las ventanas nos controlaban a todos, escuchabas las ollas a presión, el olor a las tortillas… Estas cosas hacen que se llegue a un punto sentimental que consigue que la historia suene verídica. Una forma fantástica de empatizar que va más allá de una historia Pulp, le hemos dado el toque más personal.

Vuestra música debería recetarse para curar la depresión…

La verdad es que la gente, desde el principio, se ha sentido muy bien con la música que hemos hecho. Aunque nunca nos hemos querido engañar, siempre hemos sido un grupo cuyo objetivo era el de divertir, enfocados a que la gente se lo pase bien, a que baile. En ocasiones nos hemos sentido un poco como Santa Claus, repartiendo felicidad, los Papa Noel de la música disco. Pero no ha sido fácil, la transición de grupo de cierto éxito en un momento dado gracias a un anuncio, a grupo que no llega a tanta gente que se mueve en círculos más independientes. Encima tratamos de arriesgar y renovarnos intentando salir del estereotipo en el que nos habíamos metido. También, simplemente por el hecho de que como músicos y como creadores necesitábamos ampliar horizontes. Pandilleros es probablemente la culminación de todo esto, y lo mejor, es que la gente que ha venido a ver el espectáculo ha salido muy contenta.

Además de la música hay proyecciones constantes que ayudan a que el público se meta en la historia y puedan entrar en la acción, tensionarse en los momentos chungos y emocionarse en los tiernos. Es una sensación parecida a cuando vas al cine y se enciende la luz, tal vez no llegues a soltar una lagrimilla, pero sí que te irás con la sensación de haber visto algo especial.

Siempre se habla de la crisis del negocio de la música. ¿Este proyecto «multidisplinar» ha sido una manera de pasar por encima de ella, de encontrar otros caminos?

Quizá sí, de alguna manera. Este proyecto además surgió en un momento de crisis de la banda, bastante importante, después de varios problemas con nuestro anterior mánager. Era un momento de bajón, de pararnos a pensar qué era lo que queríamos hacer. A nivel industrial ya no estábamos en una multinacional y la crisis estaba haciendo mucho daño en la contratación por parte de ayuntamientos, empresas, etc. Así que o hacíamos un proyecto que estimulara realmente a los miembros de la banda después de más de una década haciendo bolos, o hubiera llegado el momento de plantearse qué hacer.

La base para que un grupo se mantenga es seguir teniendo la necesidad de expresar cosas. Nosotros estábamos en el momento ideal para hacerlo porque no teníamos nada que perder, sólo cosas que ganar. Era un proyecto que nos permitía entrar en otros circuitos, aunque tampoco está siendo fácil. Pero la apuesta está ahí, con la ventaja de que Pandilleros es un proyecto a largo plazo, sin fecha de caducidad.

¿Nuestro país desconoce lo que es realmente el funky?

Sí, no existe un grupo social reconocible que lo apoye a muerte. Aunque el funky hoy está en mucha música comercial, sin llegar a ser puro, está creciendo una generación que poco a poco se va interesando por ello. Se van abriendo clubs en varias ciudades de España con éxito, y eso puede ser un comienzo. También es cierto que en nuestro país existe mucha música de raíz, de rollo aflamencado, por eso no se llega a profundizar seguramente en el funky.

Hablar de cosas que a la gente que le puedan llegar, que se identifiquen es muy importante. En ese sentido, el funky es muy autocomplaciente, con letras divertidas y animadas pero quizá a las que les falta ese punto con el que la gente pueda identificarse.

Sin embargo ha pasado de ser algo considerado como «hortera» a una música que se va respetando…

Es la teoría de las oleadas. Hacen falta varias oleadas para que se vaya asentando. En los 70 hubo varios grupos que acabaron desapareciendo. Después en los 90 con la aparición de los Brand New Heavies la gente de mi generación, con 30 o 35 años fue dándose cuenta de que esta música «molaba» y nos fuimos enganchando. En España fueron surgiendo grupos que llenaron esos huecos con cierta repercusión y la cosa va en aumento, con lo cual desde la primera oleada se han ido uniendo nuevos públicos. No sé dónde llegará, pero poco a poco, entre esos grupos y la aparición de los locales de los que te hablaba parece que la cosa comienza a funcionar.

Para que la gente pida como loca que vayáis a los sitios, cuéntanos qué podremos ver en directo

Pues en realidad el proyecto Pandilleros no es más que música para ver y cine para escuchar. Creo que esa sería la definición perfecta. Se mezclan cine y música de una forma que no se había hecho hasta ahora. No es un musical, ni una obra, ni un concierto al uso. Es un gran misterio, algo realmente impactante y que «Los Maneros» no han hecho hasta el momento. Algo que merece la pena descubrir…

Desde luego la cosa pinta bien. Nosotros no nos lo vamos a perder, ¿vosotros sí?