XURXO TORRES: LA NOCHE AMERICANA


Entrevista de Reyes Muñoz

Llega un libro a la redacción (La noche americana)… lo hojeo… lo leo… entiendo más bien poco y me pica la curiosidad, y con la excusa de ser de una revista me pongo en contacto con el autor. Tengo muchas preguntas que Xurxo Torres me responde. El resultado está bajo estas líneas…

La editorial define tu libro como el retrato de una nueva generación beat… ¿Esa era tu intención?
Cada generación tiene sus particulares señas de identidad, por este motivo no creo que se pueda hablar de neobeats o similares. LNA es un retrato de una generación que, desde la excedencia, se pregunta por el sentido de la vida. Lo cual, como punto de partida, es reflejo de un mundo audiovisual con clichés perfectos: puestas de sol perfectas, carreteras perfectas, sexo perfecto… y, personalmente, prefiero la imperfección.

La noche americana descoloca en muchos sentidos… juegas con los tiempos, con las localizaciones, con los personajes… ¿Qué sensación es la que quieres dar al lector con todo ello?
LNA tiene efectos secundarios. El mareo es uno de ellos. Pero en realidad no es más que una parodia de la filosofía del rápido – rápido en la que estamos inmersos. Vivimos en una época donde el maridaje entre comunicación y soledad es absolutamente pérfido. Somos más tecnológicos, tenemos infinitas capacidades de conexión, estamos más solos.

El libro nos habla de un viaje por Estados Unidos, sin embargo, y a pesar de que al principio nos hablas de ello, el viaje es muy distinto… ¿Puedes hablarnos de esto?
EE.UU. se convierte en LNA en el terreno de juego de una pequeña humanidad cultivada en las bondades del american way of life. El viaje americano tiene que ser, necesariamente, más cultural (acultural, en realidad) que físico. Y así está planteado.

¿Quién es o que representa el Mago? Porque su presencia es constante y nunca llegamos a saber de qué o de quien se trata…
El osito Pooh es Dios y el Mago, su profeta. Un viaje tan global como el que se propone al lector necesita un contrapunto. Frente a la delirante movilidad del viaje se ofrece un puerto de arribada, un espacio -que también es sensación- de encuentro con lo cotidiano, con lo doméstico. Eso es el Mago. Una certeza de quietud en un mundo de cambio.

Habla la editorial de que los personajes son un grupo de individuos que cincuenta años después siguen sin saber que hacer con su vida… ¿Hay crítica en esto? Quiero decir… ¿hechas la culpa a algo o a alguien de lo que les ocurre?
Son personajes erráticos que entienden la vida como movimiento. Esa percepción genera una suerte de stres vital que los limita como seres humanos. Su potencial como personas se ve frenado por ese ímpetu de hacer sin saber bien qué. ¿Son culpables? ¿son fruto de las circunstancias?. En todo caso, viven. Y eso, por sí mismo, es un ejercicio heroico.

Hay personajes que sufren bruscos cambios en lo que sería un espacio de tiempo o muy largo, o muy corto (según se mire). Por ejemplo, el gordo pasa a ser flaco por una mujer y por desamor pasa a ser estrella del porno…¿Cuál es la intención de todo esto?
El Gordo (perdón, Hugo) es, básicamente, un buen tipo. Y esa esencia no cambia en ningún momento. Cambia su rol social como los reptiles mudan su piel. Pero en el peor de los caos (o en el mejor, no lo sé) es víctima de la moda imperante.

Dicen que es un homenaje a “En el camino”, pero yo percibo otro homenaje… a Dalí… de hecho hay alguna referencia directa… ¿Son cosas mías o en realidad hay algo de su imaginario en tu novela?
El ácido lisérgico sentó las bases químicas del Surrealismo. Se trata de variaciones asonantes sobre un mismo tema: el espíritu demanda una recreación de la realidad porque ésta es pobre, o insuficiente, o lacerante…

Encontramos duras críticas a la sociedad a través de diversos personajes… ¿era esa su intención o ha salido sólo?
No. Que va. Vivimos en un MUNDO FELIZ. ¿Cómo se puede criticar eso?

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