Desvariados hablan de «Víctimas del sueño americano»


Entrevista de Reyes Muñoz
Fotografía cortesía de David Maldonado (Warner)

El 16 y el 17 de abril Desvariados estarán en la sala El Sol (Madrid) y nos gustaría que estuvierais todos allí, no para apoyarlos, sino para descubrir uno de los directos más potentes del momento. Si aún no os habéis atrevido a gozar de un concierto, esta es la oportunidad. «Víctimas del sueño americano» es un disco con tanta energía que os hará recordar cómo era todo antes de llevar mascarilla.

Desvariados tienen solo un par de trabajos y ya han pasado por todos los grandes festivales de España y han compartido escenario con las bandas del rock más míticas: Rosendo, Burning, Loquillo… Y fue un gran honor que trajeran sus guitarras a nuestro escenario ExVITA de ExPERPENTO y lo dieran todo en acústico.

Con ellos descubrimos que tenemos un espacio cómodo. Antes de rodar lo que finalmente podéis ver en el vídeo, Adrián Díaz y Víctor Gras estuvieron jugando con sus sonidos. Y después de todo, hablamos. Este es el resultado de una tarde de rock (y miedo a las quejas de los vecinos) en ExPERPENTO.

Hay todavía poca música que trate las cosas de vuestra generación. De la generación X tenemos mucha literatura, mucha música. En vuestras canciones se detecta ese espíritu millennial… Os prometieron El Dorado…

Adrián: Sí, claro. El título del disco hace referencia a eso y creo que eres la primera que se ha dado cuenta después de no sé cuántas entrevistas. El título va de todo eso que nos prometieron y no hemos conseguido. Y no en la música, sino en la vida. Eso que nos decían a todos los de nuestra generación: estudia, estudia y tendrás un trabajo de puta madre y una casa genial y un coche, y… Y cumples 30 y no tienes nada. ¡Pues nos han vendido una moto del carajo!
El título del trabajo va un poco por ahí. Las canciones creo que no. Creo que las canciones no desarrollan ese concepto, son vivencias personales. Pero creo que a lo mejor cada historia, cada canción… lo que pasa en cada canción… sí que puede ser consecuencia de ese sueño americano truncado.

A mí me lo ha parecido. En cada canción reflejáis lo de darse contra una pared…

Víctor: Una y otra vez… hasta que la atravesemos.

En teatro llaman dramedia a los dramas que se cuentan con sentido del humor. Esto lo he notado en el argumento de las canciones. No sé si es ironía o sarcasmo, puede ser cinismo. ¿Cómo definiríais vosotros vuestro tono?

Adrián: Yo es que nunca me he parado a pensar esas cosas, pero me gusta mucho la pregunta. Como te decía antes, son historias truncadas, solo que la forma de narrar esas historias no es pesimista. Joder, es que no se cómo explicarlo. No pretende transmitir algo malo… en realidad quizás es lo que me decías tú del cinismo… Quizás sí es dramedia… Al final el personaje que se da contra esa pared, por lo que sea, y por la situación en la que está en ese momento, pues se lo toma como bueno, entiende que es parte de la vida… o yo qué sé.

«La música, en general, es la forma de expresar un montón de cosas y de quitártelas de encima»

Víctor: Si nos vamos a dar, tomémonos todo con humor, por lo menos. Otra cosa no tenemos.

Una sonrisa, si tenéis. Escuchando “Besa mi calavera”, me imaginaba a una muchacha poniendo velas al santo. ¿Cuánto hay de real en todas estas letras? Y, ¿existen esas personas que dicen al escucharos, “ay por dios”?

Adrián: Es todo real. La música la hacemos entre todos, pero de las letras sí que me encargo yo de escribirlas. Y está todo basado en cosas que me han pasado a mí o que he visto a mi alrededor. Pero casi todo son cosas que yo he vivido. Y luego, claro, la interpretación que le da cada uno a la canción, puede ser diferente. Tu punto de vista mola. Yo me lo imaginaba más como el hecho de que te estás quedando en los huesos… Y es en plan de “besa mi calavera, que es lo único que queda de mí”. Como que te vas consumiendo de esa vida que llevas, porque la chica, o la pareja, se ha ido y te dedicas a estar toda la noche por ahí, de bar en bar y te estás quedando en los huesos, te estás quedando en nada. Pero me gusta también mucho cómo lo has visto tú, como ponerle las velas al santo. Es muy guay.

Me lo imaginaba a posteriori. Que está la canción dando caña, durante años y años y por ahí alguien rezando para que deje de sonar. Que quizás es terapéutico de alguna forma…

Adrián: Para mí sí. Para mí no solo es rock… La música, en general, es la forma de expresar un montón de cosas y de quitártelas de encima. A veces, cuando me ha pasado algo malo, lo he reflejado en una canción… Y cuando he hecho la canción, he sentido que ha salido de mí y ya está, ya está, ya… ahí lo he dejado.

Y tocarla una y otra vez, una y otra vez. ¿Esto os ha pasado? Lo de tener un tema del que ya estás hasta el moño.

Adrián: Buff, con alguno me ha pasado. A mí me pasa que a veces he escrito cosas que no sé lo que significan, o que en el momento no le di la importancia que merecían, o que no le encuentro un significado concreto. Que a lo mejor son tres palabras que quedan bien y que van con la historia que estoy contando… y de repente un día estoy fatal, me tengo que ir a tocar a no sé dónde y estoy cantando y descubro que una frase dice lo que me está pasando en ese instante y ahí es cuando lo paso mal. Claro, porque dices: “joder, ¡que estoy hablando de mí y me estoy dando cuenta ahora de una cosa que escribí hace no sé cuánto!” Lo típico de que has tenido un mal día con tu pareja, o por el trabajo, o por lo que sea y en la canción hablas de eso y tienes que tocarla. Pues a veces duele, pero también es tu curro. Eres como un actor. O sea, tienes que interpretar un papel en un escenario y no te puedes dejar llevar por esos sentimientos tan personales, y menos cuando son malos.

Víctor: Hay que tirar “palante” y desprender buen rollo y positividad. Hacer de tripas corazón.

«Es lo de probar y probar y ver qué nos sugiere y no tener miedo a sacar el pie del tiesto»

Es que de hecho estáis metidos en el rock… eso es muy complicado, porque el rock, si no es auténtico, no es rock.

Víctor: Así es.

«En este disco el espectro es más amplio y ojalá esto nos abra más la mente para, en el próximo, seguir explorando dentro de lo que es el rock y la música… hasta donde nos pidan las canciones»

“Besa mi calavera” y “Todavía” son los márgenes sonoros de un disco que va de lo muy potente a lo más tranquilo. ¿Explorando esos límites, se descubren otros? Lo he visto aquí, mientras os preparabais. ¿De repente estáis tocando y se abren puertas, descubrís música jugando?

Adrián: Sí, estamos jugando y sale algo nuevo… es un juego, al final. Bueno, es un trabajo, pero creo que la forma de llevarlo a cabo es casi la de un juego. Es lo de probar y probar y ver qué nos sugiere y no tener miedo a sacar el pie del tiesto. Aunque estemos grabando en el estudio, si se te ocurre algo o te viene algo, o en un directo, o donde sea… Hay que ser consciente de todo eso, porque de ahí salen las mejores ideas.

Lo que decías tú de que a base de explorar, se te abre una puerta nueva. Porque, por ejemplo, “Todavía” es una canción, que para mí es de las mejores del disco, pues no iba a entrar… Cuando la compusimos, no le veíamos sentido en un disco de Desvariados, porque somos muy de zapatilla y caña y todo a toda pastilla y todo es súper visceral… pensábamos que no tenía sitio. La intentamos armar en la banda, instrumentala por completo y no quedaba bien. Y bueno, pues como que se quedó ahí en plan, esta canción no se va a grabar.

Empezamos a grabar el disco y aparecen temas como “Aguardiente” o “Tu último intento”. Ahí el productor nos echó bastante el guante para relajar y para que buscáramos ese otro espectro sonoro, una sonoridad diferente a la que estábamos acostumbrados. En el caso de “Aguardiente”, por ejemplo, nosotros, muy cabezones, intentábamos tocarla a toda pastilla y no había manera, no era eso lo que necesitaba. Necesitaba lo que decía Josu: “vamos a meterle acústica, o a meterle teclados, o a meterle nosequé”. Claro, cuando en un disco ya has puesto una canción así, sí que entra “Todavía”, ya sí que tiene sentido.

La distancia ya ha empezado a crecer. Nuestro disco anterior es más estrecho, digamos, en sonoridad. En este disco el espectro es más amplio y ojalá esto nos abra más la mente para, en el próximo, seguir explorando dentro de lo que es el rock y la música… hasta donde nos pidan las canciones.

Víctor: No vamos a hacer cumbia, pero ahora Adrián y yo disfrutamos mucho de tocar la acústica, cosa que yo creo que nunca habíamos hecho antes.

Yo supongo que veis el mundo complicado, con todo el rollo de la pandemia… Los roqueros sueñan con estadios…

Adrián: Al final, llega un momento en el que hemos asumido el punto en el que está todo. Íbamos a sacar el disco y empezó la pandemia, decidimos atrasar la salida del disco medio año, confiando en que para entonces ya habría pasado. Acabamos el disco y meses después estábamos en el mismo punto de marzo de 2020. Y no sé, yo a nivel personal ya me lo tomo como que es lo que hay, que es una pena, es una pena para la música y para todo el mundo… Yo qué te voy a decir. Queremos tocar nuestro disco nuevo y no podemos. Pero bueno, lo que hacemos es disfrutar de las pequeñas oportunidades que se nos están presentando en los conciertos. Lo vives de una manera muy diferente. Le das más valor que antes, porque antes tocábamos todos los fines de semana y no nos queda otra que adaptarnos y aguantar el tirón.

«…hay que disfrutar de estar en casa, de ensayar, de los pocos bolos que podemos dar y todo con una sonrisa»

Así, el disco iba a salir, lo aguantáis y llega un momento en el que no se puede aguantar más.

Sacamos “Besa mi calavera” en enero de 2020 con la idea de sacar el disco en marzo. La gente ya había comprado el disco porque había una preventa y ya lo habían pagado y todo. Entonces, claro, en marzo decidimos pasarlo a junio. De junio pasó a octubre, y ya no podíamos esperar más.

Y que no tiene sentido, estuvimos sacando singles y dijimos bueno, no sale el disco, pues sacamos singles, hemos sacado hasta cuatro o cinco singles… ¡o seis! Ya es casi medio disco lo que hemos enseñado antes de sacarlo. Estábamos en un callejón. Pues bueno, pues se saca y que la gente lo disfrute y cuando todo esto pase, pues veremos a ver si lo presentamos o tocamos otro.

Así, el disco estaba completo antes de todo esto y tal cual ha salido.

Adrián: Grabamos el disco en noviembre de 2019, yo creo. Lo único que hicimos fue grabar un par más de videoclips y recuperar el material que teníamos de las sesiones de estudio para hacer otro vídeo, para otro single… Porque todo esto nos pilló encerrados como a todo el mundo. No podíamos ir a grabar a ningún lado. Nos dedicamos a rebuscar ahí, en el material que ya habíamos grabado, por si acaso un día venía bien y enseguida nos hizo falta.

¿Queréis aprovechar la pregunta de cortesía de creación libre para decir algo?

Adrián: Pues aprovecho para animar a la gente a que escuche el disco y nos conozca…

Víctor: y que estén pendientes de las redes, porque también esa es otra cosa que podemos cuidar. Nos tenemos que adaptar y tratamos de hacer más cosillas por las redes sociales, canciones, versiones, vídeos, acústicos, etc.

AdriánIntentamos mantener la llama encendida en la forma que sea. Yo no soy muy partidario de Internet, como forma de divulgación musical, pero si es lo que hay…

«Aunque nos ha tocado vivir así y por muy malo que sea todo, estamos aprendiendo a vivir y a disfrutar en esta situación, porque este tiempo de mierda no te lo van a devolver».

El estudio de ExPERPENTO iba a empezar a operar en marzo de 2020 y nos lo comimos con patatas. Además, los grupos empezaron a hacer los conciertos por streaming y cuando pretendimos abrir, estaba internet saturado, la gente cansada del formato y los grupos desencantados del online. Lo diferente que podíamos hacer era ofrecer calidad de sonido.

Adrián: Ha sido un desastre en general pero nos repondremos de todo. Yo creo que hay que vivirlo, y ser muy conscientes.

Adrián:Aunque nos ha tocado vivir así y por muy malo que sea todo, estamos aprendiendo a vivir y a disfrutar en esta situación, porque este tiempo de mierda no te lo van a devolver.

VíctorCuando esto termine no te van a decir: “toma el año de vida que has perdido amargado en tu casa, aquí lo tienes para que lo disfrutes otra vez”. Con lo cual hay que disfrutar de estar en casa, de ensayar, de los pocos bolos que podemos dar y todo con una sonrisa.

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